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LA POSIBILIDAD DE TRANSFORMAR LA VIDA
CABRIOLAS Julia del Prado Morales Editorial San Marcos. Lima (Perú), 2006. Págs. 56
“Cabriolas” es un maravilloso, genial, poemario para niños y también para los que ya dejamos atrás, a más o menos distancia del día de hoy, esa bellísima y gozosa etapa de nuestra vida, ese primer periodo de nuestra existencia que por siempre recordaremos con infinito amor, ternura, y una gran dosis de melancolía. Pero quienes fuimos felices aquellos años de nuestra niñez, nunca, actualmente, olvidaremos a esos millones de niños que están viviendo una infancia nada de bella, nada alegre, nada dichosa, sino, al contrario, repleta de sufrimientos y tristeza, de ausencias y pobreza, de hambre y enfermedades… ¡Ojalá también ellos pudieran leer “Cabriolas”! Su lectura les proporcionaría un rayo de luz, un tiempo de júbilo, una risa que tal vez desconozcan…
Obviamente todas las personas somos conscientes de que la literatura infantil es aquella que está escrita y se seguirá escribiendo pensando en el lector infantil. Además, se incluye dentro del conjunto de esta literatura aquellos textos literarios que los literatos, editores, educadores, etc. han considerado idóneos, aptos, para ser leídos por los infantes, pero que, cuando los respectivos autores los escribieron, éstos pensaron que sus correspondientes libros iban dirigidos a lectores adultos. Son los casos de “Los viajes de Gulliver”, escrito por Jonathan Swift, y “Platero y yo”, de Juan Ramón Jiménez. Aunque el primero de los citados, se admite como una historia de viajes para niños, sin embargo, se trata de una de las obras de sátira política más importantes de la literatura de todos los tiempos. Con ella, su autor anticipó, en el tiempo, muchas controversias y debates dialécticos actuales sobre la filosofía de la ciencia, la búsqueda de la inmortalidad humana y los derechos de los animales. Lo mismo sucede con la inmortal obra del poeta de Moguer. Para la edición de 1917 (Editorial Calleja, Madrid), su autor escribió en una especie de “prologuillo” aclaratorio: “Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se les ocurren”.
En otro sentido del término, menos habitual, comprende también las piezas literarias escritas por los propios niños. Por otro lado, a veces se considera que el concepto incluye la literatura juvenil, escrita por o para los adolescentes; pero lo más correcto es denominar al conjunto literatura infantil y juvenil, englobándose así a ambos apartados de creaciones literarias.
“Cabriolas” es un poemario totalmente dirigido al público infantil. Comienza con un prólogo excelente, magistral, del peruano Omar Aramayo, poeta, compositor e intérprete de instrumentos autóctonos, internacionalmente conocido y reconocido por su labor literaria y musical. En la actualidad es decano de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Alas Peruanas, ubicada en Lima. Recientemente publicó el libro de cuentos “Gallo de cristal”. Omar Aramayo nos dice en su exordio sumamente culto, entre otras cosas: “Julia del Prado nos conduce por los caminos del mundo infantil encantado, en una atmósfera de ternura que respiramos para encontrar, en los átomos de ese oxígeno, la ternura pura. (…) Cuánta riqueza en los juegos de palabras que nos propone Julia. Sonidos nuevos, sentidos y sin sentidos, poesía fonética, jitanjáforas a cada paso y el idioma español que se encuentra en el habla nacional del Perú para adquirir un color especial. (…) Saludo tu poesía, Julia, porque en ella está el mundo del mañana”.
Seguidamente la autora nos informa de cómo surgió “Cabriolas” y el apoyo recibido, para crear esta joya de la literatura infantil, de sus seres más queridos y de sus amigos. A continuación, Julia nos cita tres estrofas de “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carrol, y dos, de “El libro de las tierras vírgenes”, de Ruyard Kipling. “El niño debe aproximarse a la literatura y beber de ella, para reconocer en su espíritu, su propia alma”, nos manifiesta Julia del Prado en la página siguiente a las citas ya referidas.
“Cabriolas” consta de 11 poemas bellísimamente ilustrados por el egregio pintor Ever Arrascue (las ilustraciones de la portada y contraportada también son creaciones suyas). Obviamente el léxico que utiliza su autora es el más apropiado para los lectores a quienes va dirigido el libro. Los 11 poemas son poliestróficos. La poeta usa en cada poema un poliestrófico suelto atípico, es decir, las estrofas que componen el poema no guardan una simetría formal e independiente, pero sí las une el aspecto conceptual o temático de dicho poema. Además, son estrofas heterométricas. En cuanto a la versificación es en general irregular periódica, es decir, predominan agrupaciones periódicas de ciertos grupos fónicos. La poeta peruana trabaja con versos de arte mayor y de arte menor. La musicalidad y el ritmo, tanto intrínseco como extrínseco, de cada poema hacen que éste, al leerlo, colme nuestro intelecto de una serie de puntos y contrapuntos, de vibraciones y cadencias líricas sumamente mágicas, atrayentes. Por último, la rima es libre, aunque a veces nos encontramos estrofas con una rima asonantada también atípica, ya que Julia no se atiene a ninguna directriz sobre este tema.
Algunos de los personajes más importantes, independientemente de los secundarios, que intervienen en esta obra son: la tortuga Alicia; el bufeo colorado (una de las dos especies de delfines de río que hay; a menudo llamado “boto” o “inia”. La otra especie es el bufeo gris llamado el “tucuxi” o “sotalia”. Sus nombres científicos son Inia geoffrensis y Sotalia fluviatilis. El término “bufeo” se refiere al sonido de ambas especies de delfines que hacen cuando ellos exhalan. El boto es hallado solamente en Sudamérica y se extiende a lo largo de toda la llanura de flujo de los sistemas de los ríos Amazonas y Orinoco. Estos ríos fluyen a través de siete países: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú, y Venezuela. El boto es una especie totalmente de agua dulce y jamás se aventura dentro del agua salada. El tucuxi, es también hallado en las cuencas del Amazonas y Orinoco pero no está ampliamente distribuido como el boto. Sin embargo, el tucuxi se encuentra también en las aguas costeras marinas de Panamá hacia la parte norte de Argentina), Pirombombo y Corombombo (dos hongos); Takashinta Pushishado, Takashinta Pushishón (la niña maga y gruesa); Juanita Ishpingo (novia de Pirombombo); Juan Botijón (padre de Juanita); Cucho (el Serrucho) y Chelo (el Violonchelo); Milonga y Orfeo; etc., etc.
Como muestra de la belleza y la magia, del magnetismo y la sonoridad, de los sentimientos nobles y la alegría… que generan y exhalan los poemas de “Cabriolas”, lean el titulado “Sinfonía de un domingo de carnaval” (p.43): “En las afueras de/ una cocha de dulce miel,/ estaban el zancudo Milonga/ y la carachupa Orfeo/ creando en aire fresco/ una danza de carnaval.// En plena historia de armonía/ juntaron en primorosa ocurrencia/ la patita y el tambor/ de sus abuelos.// En sensación sonora/ de fina melodía,/ los tonos de patita y caparazón/ de los abuelos/ de Milonga y Orfeo,/ producen en dulce aire/ una sinfonía de pasión.// Armonía en danza de fiesta,/ echada al vuelo,/ en domingo de carnaval”.//
Julia del Prado Morales de Peña es egresada de la antigua Escuela Nacional de Bibliotecarios, se licenció en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Mayor de San Marcos. En Medellín, Colombia, se especializó en Bibliotecas Escolares y Literatura Infantil en la Universidad de Antioquia, becada por la Organización de Estados Americanos. Recorrió Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Guatemala, Panamá, Ecuador, Argentina y Chile, países de nuestra América, alimentándose de su naturaleza y de su realidad.
Escritora, periodista y docente. Ha publicado “Estampas y leyendas de Huacho y del Norte Chico”, “En toda el alma hay una sola fiesta” (libro de poemas) y el libro de historia viva “Encuentro con Huacho y allende los mares…”.
Es limeña, de ancestros arequipeños universales.
“Cabriolas” es un libro de poesía infantil no porque está dirigida a los niños, “sino porque está impregnada, manifiesta Rafael Olivares Figueroa, de esencias infantiles, y a veces sólo por su acento, por su gracia, por su ingenuidad, por su leve sabor de cosa primitiva, porque no se trata de descifrar la poesía sino de sentirla”.
Carlos Benitez Villodrés- Escritor malagueño- www.carlosbenitezvillodres.es - sección: críticas literarias
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